Search
martes 21 agosto 2018
  • :
  • :

Jóvenes de Hildesheim retornan a sus hogares después de un año de voluntariado en Bolivia

Se trata Marc Brettschneider, Sophie Östopher, Lea Wüstefeld, Marlene Bruhns, Simon Deppe, Eva Müßig, Benedikt Sauer, Johanna Schramm y Nele Ewald.

Los voluntarios brindaron por “todas las experiencias hermosas que tuvieron”, y compartieron las vivencias y lecciones que obtuvieron durante un año de voluntariado en diferentes obras de la Iglesia en Bolivia.

En la ocasión la Coordinadora del Voluntariado, Gabriela de la Barra, les animó a no olvidar la vida en Bolivia: “Si uno no sufre la tristeza de una despedida, jamás va a vivir la alegría de un encuentro”, les dijo a tiempo de recordarles que,  “todos tenemos un mismo cielo” bajo el que es posible reencontrarse y recordarse.

Por su parte Mons. Edmundo Abastoflor, Arzobispo de la Arquidiócesis de La Paz, les deseó un retorno alegre, juntando las experiencias, los sentimientos, la pena y la alegría, “llevando esta semilla para su propia vida y para sembrarla con otros”. “Gracias por venir a Bolivia, por lo que han dado y por lo que viene”, les dijo.

En esta despedida además de los mencionados, acompañaron Mons. Fernando Bascopé, Obispo Castrense de Bolivia, Philipp Spinner, Secretario Ejecutivo de la Comisión de Hermandad y amigos cercanos a los voluntarios.

Durante la última noche en Bolivia, los voluntarios confraternizaron y compartieron algunas de sus experiencias:

Marc Brettschneider: La primera semana me enamore de todo

Marc, destacó la amabilidad de la gente que lo acogió en Aiquile como parte de la experiencia que le hizo enamorarse de Bolivia desde su primera semana de voluntariado, aprendiendo costumbres, tradiciones, hablando con otros (aprendiendo el idioma) y compartiendo experiencias se mostró agradecido con su voluntariado: “Quiero llevarme todo lo que me dieron en este año”, señaló.

Eva Müßig: San Ignacio y La Paz son una pequeña parte no más…

Con alegría Eva, contó que disfruto mucho el año en San Ignacio de Velasco, y manifestó su agradecimiento por conocer gente hermosa, destacando  la familia que la acogió. Eva  confesó que vivió en la ciudad de La Paz – Bolivia durante tres años y retorno a Alemania.

Ahora con esta opción por el voluntariado pudo adquirir nuevas experiencias rodeada del cariño de la gente, aprendiendo la cultura del lugar, mejorando el idioma y promete volver ya que considera que, “San Ignacio y La Paz son una pequeña parte no más…”.

Nele Ewald: Me siento más responsable, más adulta y una mejor persona

Con breves palabras, Nele Ewald, voluntaria de la zona Valles, se mostró agradecida con la experiencia y como ayudo en su crecimiento: “Me siento más responsable, más adulta y una mejor persona”, dijo.

Benedikt Sauer : “Tengo hambre de aprender más”

Benedikt Sauer, realizó su voluntariado en la zona de Altiplano, si bien en un principio tuvo un proyecto en el que no se sintió apoyado, afortunadamente intentó por segunda vez con un nuevo proyecto en el que sirvió durante 8 meses, en este, la gente le resulto amable, se sintió animado y motivado por aprender más y conocer a los niños con los que trabajo hace que hoy por hoy resultara una “dura” despedida. “Tengo hambre de aprender más del país… creo que los niños no me olvidaran y tampoco voy a olvidar a la gente”, expresó.

 

Celine: Es una pena que tengo que irme

Celine, fue voluntaria de Stattjart en Riberalta, su voluntariado no inició de inmediato por que se dedicó al cuidado de una compañera que se encontraba enferma, sin embargo más adelante cuando pudo vivir la experiencia se sintió feliz y manifestó que aunque es una pena que tiene que regresar a su país, planea volver.

Simon Ames: Espero yo también haber dado alguna cosita

Simon Ames, voluntario de la Diócesis de Tréveris –  Alemania, despidió a sus compañeros de Hildesheim y les compartió las lecciones aprendidas.

En la ocasión anticipó que “todo este año no se puede contar en pocos minutos”, sin embargo destacó a su gran familia, ya que él realiza su voluntariado en la Diócesis de Coroico, con estudiantes con los que vive y comparte.

“Espero yo también haber dado alguna cosita, creo que ellos me van a extrañar y yo a ellos, espero regresar pronto”, concluyó.

Graciela Arandia de Hidalgo



Nuestro sitio web utiliza cookies para que usted tenga una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando estará dando su consentimiento y la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies