Search
lunes 22 octubre 2018
  • :
  • :

Características del amor conyugal en la Humanae Vitae

Por: Ismael Zeballos (*)

A 50 años de la Encíclica Humanae Vitae
25 de julio de 1968 – 25 de julio de 2018

Tercera parte.

Hoy 25 de julio de 2018, fiesta del Apóstol Santiago, la Encíclica Humanae Vitae cumple ¡50 años! ¡Felicidades! En esta última reflexión sobre la Humanae Vitae veremos las características del amor conyugal para la vivencia del acto conyugal en el matrimonio.

Uno de los aportes más importantes de la Encíclica Humane Vitae – pero también la más desconocida, son las cuatro características esenciales del amor conyugal (HV 9) que se patentizan en el acto conyugal. La HV nos dice que no puede existir disociación entre el acto unitivo y el acto procreativo (HV12). Ésta es la maravillosa novedad que contiene la encíclica y el aporte fundamental de Pablo VI. Hasta el Concilio Vaticano II, la moral conyugal contenía algunas exigencias que no permitían ver la grandeza de la sexualidad matrimonial, por esta razón se atacó a la Iglesia de haber deformado o colocado un letrero de “prohibido” en algo tan bello como es la sexualidad. “El cristianismo, según Friedrich Nietzsche, habría dado de beber al eros un veneno, el cual, aunque no le llevó a la muerte, le hizo degenerar en vicio” (Deus Caritas Est 3). Esta forma de pensamiento tuvo sus repercusiones, sobre todo negativas y que hoy aún persiste, por eso se hace urgente educar en el amor, que es el camino que el hombre debe seguir para la adecuada comprensión de la sexualidad humana.

Para una mejor comprensión, es bueno aclarar que cuando hablamos del acto conyugal, hablamos de la sexualidad matrimonial. Ahora veamos brevemente las notas características del amor conyugal expresadas en la Humanae Vitae (No. 9) en su acepción más profunda: el acto conyugal.

1. “Es un amor plenamente humano, es decir sensible y espiritual al mismo tiempo… destinado a mantenerse y a crecer mediante las alegrías y los dolores de la vida cotidiana, de forma que los esposos se conviertan en un solo corazón y en una sola alma y juntos alcancen su perfección humana”.

La cultura hedonista a la que asistimos hoy se ha enfocado en mostrar la sexualidad solamente como una forma de gratificación y autocomplacencia individual desligada de toda responsabilidad, por eso las relaciones duran lo que dura el acto sexual; debido a este placer efímero es que se busca la constante repetición de actos donde el respeto por el otro ya no es la norma sino la excepción. Esta forma de vivir la sexualidad es la que cosifica al otro, sobre todo a la mujer. Si hay algo que daña profundamente una relación conyugal, es la cosificación del otro en el matrimonio, así lo expresa la teología del cuerpo. Cuando decimos que el acto conyugal es plenamente humano, afirmamos que no hay nada en el cuerpo del hombre y la mujer que no pueda ser compartido con el otro, pero no es solamente el cuerpo sino también el alma, es decir la intimidad del otro. En el acto conyugal no se posee a la persona sino que la persona se dona al otro para que juntos puedan gozar (término usado por Karol Wojtyla en su obra Amor y Responsabilidad) el uno del otro. El eros o lo erótico ya no es el único objetivo a conseguir sino que ésta debe dar paso a una mayor comunión (ágape), por eso debe ser educada ya que de lo contrario solo buscará la auto exaltación en detrimento del otro y este no constituye un amor de verdad sino una falsificación de la misma. Este amor propio y exclusivo de los esposos es una forma de amistad singular y única que comporta tanto lo físico como lo espiritual, es decir, la persona. Se ama a la persona y no así lo que de él o de ella se recibe, por esta razón debe estar destinada a mantenerse en el tiempo y esto solamente se puede dar en el matrimonio. Cuantas relaciones de amor se viven al margen del otro, es más, las leyes la están difundiendo y mostrándolo como algo normal. Finalmente, los actos humanos deben ser libres. Todo acto conyugal por naturaleza debe ser libre y ésta solamente se puede dar en una relación de amor donde se descubra que el matrimonio es una vocación y que como tal estamos llamados a la santidad.

2. Es un amor total, esto es, una forma singular de amistad personal, con la cual los esposos comparten generosamente todo, sin reservas indebidas o cálculos egoístas. Todo acto conyugal debe ser total. Esta totalidad no implica que el otro pierda su libertad sino que la da voluntariamente, esta es la grandeza del matrimonio sacramental, donde uno entrega todo de sí mismo, entrega que no implica sometimiento sino el don de sí a sabiendas que no perdemos nada sino que en retribución recibimos al otro también como don. Esta reciprocidad es la que no permite desconfiar del otro, es acá donde la promesa matrimonial se patentiza. Asimismo, esta totalidad solamente se puede dar entre un hombre y una mujer, en su masculinidad y su feminidad donde su estructura natural está destinado para dar y recibir. Por esta razón, esta forma singular de amor solamente se puede dar en el matrimonio, por eso no puede estar sujeto a reservas o cálculos egoístas. ¿Cuál es el veneno del acto conyugal? Sin duda alguna el egoísmo. La antítesis del amor conyugal es el egoísmo, por cierto muy difundido hoy en nuestra sociedad e incluso dentro de la vida matrimonial. Finalmente lo que dificulta la totalidad en la entrega del don sí son los anticonceptivos. La totalidad del acto conyugal se la pierde cuando los esposos hacen uso de métodos anticonceptivos, por lo tanto el acto conyugal deja ser verdadero acto de amor y esto daña profundamente la vida conyugal de los esposos. No existe acto más repudiable que el ser usado o cosificado por el otro, así lo expresó Karol Wojtyla en Amor y Responsabilidad. En el fondo de su corazón, los esposos resienten su entrega. Por eso esta disociación en el acto conyugal a la larga genera lo que se llama “el acuerdo de dos egoísmos”. La norma moral de la HV es exigente pero no imposible de realizarlo como lo demuestra el testimonio de tantos matrimonios que viven con alegría ésta totalidad.

3. Es un amor fiel y exclusivo hasta la muerte. Así lo conciben el esposo y la esposa el día en que asumen libremente y con plena conciencia el empeño del vínculo matrimonial. Todo acto conyugal, por su naturaleza exige fidelidad y exclusividad. La fidelidad es la palabra empeñada, es el Sí incondicional que se expresan los esposos el día de su boda. La fidelidad solo puede expresarse a traves de la libertad, por eso su exigencia no es una carga pesada, sino agradable y placentera. Cuando los esposos expresan sus afectos en la interioridad de su amor conyugal, la fidelidad es la que da la seguridad a dicho acto expresado en un amor sin límites o como lo expresa Juan Pablo II, al don de sí. Un matrimonio necesita seguridad pero no a fuerza de imposición sino de la entrega incondicional a un amor que supera nuestro entendimiento, el amor de Dios. La fidelidad es connatural al matrimonio sino también manantial de felicidad profunda y duradera. El amor conyugal exige plenitud en el tiempo, de lo contrario no es verdadero amor. Exclusividad quiere decir de uno con una, no existe otra alternativa. Lo exclusivo es lo único, así lo conciben el esposo y la esposa, por esta razón son capaces de darlo todo y esto se da solamente en el acto conyugal. La intimidad conyugal no es posible ser compartido más que solamente con el otro en un acto de amor que sobrepasa los límites humanos, límite que solamente Dios supo atravesar a traves de Jesucristo y mostrarnos un amor en una nueva dimensión, el amor en la dimensión de la cruz. Por lo tanto, todo acto conyugal para que sea verdadero exige de los esposos fidelidad y exclusividad que es fuente de armonía y felicidad para los cónyuges, por eso cuando se da la infidelidad el matrimonio se resiente profundamente donde la armonía existente se vuelve caos que afecta no solo al matrimonio sino a la familia y se hace muy complicado su reparación pero no imposible de realizarlo.

4. Es un amor fecundo que no se agota en la comunión entre los esposos sino que está destinado a prolongarse suscitando nuevas vidas.

Esto no quiere decir que todo acto conyugal está destinado a la procreación, temor muy frecuente sobretodo en matrimonios jóvenes y en quienes aún no se ha desarrollado una verdadera espiritualidad matrimonial; es importante recordar, así como lo hace la HV que no de todo acto conyugal se gesta una nueva vida, que la biología ha dispuesto en el cuerpo de la mujer un maravilloso mecanismo cíclico que debe ser conocido por los esposos. Al respecto la HV 13 dice: “Usufructuar en cambio el don del amor conyugal respetando las leyes del proceso generador significa reconocerse no árbitros de las fuentes de la vida humana, sino más bien administradores del plan establecido por el Creador”. “Los hijos son, sin duda, el don más excelente del matrimonio y contribuyen sobremanera al bien de los propios padres”. Todo acto conyugal debe estar abierto a la vida independientemente de si ésta se da o no se da, de esta manera los esposos no solo comparten el gozo del encuentro sino que la misma está destinado a prolongarse con la llegada de los hijos. No debemos olvidar que los hijos son la expresión de amor de sus padres. Dice el Salmo 126: “don del señor son los hijos, son como flechas en manos de un guerrero los hijos de la juventud, dichoso el hombre que tiene llena su aljaba”. Por lo tanto, los hijos son el don más precioso del matrimonio.

Con esta tercera reflexión concluimos este breve análisis de la encíclica Humanae Vitae del Papa Pablo VI. Deseo terminar con esta afirmación en HV 8: “El matrimonio no es por tanto, efecto de la casualidad o producto de la evolución de fuerzas naturales inconscientes; es una sabia institución del Creador para realizar en la humanidad su designio de amor”. ¡Gran tarea la que tenemos los matrimonios!

(*) José Ismael Zeballos
Programa de Especialización en Familia
Instituto para el Matrimonio y la Familia de la
Universidad Católica San Pablo – Arequipa, Perú.

Erwin Bazán Gutiérrez



Nuestro sitio web utiliza cookies para que usted tenga una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando estará dando su consentimiento y la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies