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domingo 2 octubre 2022
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Recibieron la Institución del Acolitado, los Misioneros Identes; José Ramos y Miguel Ángel Ramírez

Campanas. El sábado 11 de septiembre a las 18: 00 horas, de manos de Mons. Estanislao Dowlaszewicz, Obispo Auxiliar de Santa Cruz,  recibieron la Institución del Acolitado los Misioneros Identes: hermanos José Ramos Tomichá y Miguel Ángel Ramírez Aliaga, en la Parroquia San Pedro y San Pablo de la zona del Barrio Guaracal.

Nuestro hermano José Ramos Tomichá, de 41 años de edad, es   natural de San Ignacio de Velasco y se prepara para el diaconado transitorio y Miguel Ángel Ramírez Aliaga de 60 años, nació en la ciudad de La Paz, se prepara para el diaconado permanente.

Durante el camino de   formación a  la ordenación, los que se preparan para el ministerio diaconal y presbiteral van dando pasos que les ayudan en su formación como futuros ministros de la Palabra y la Eucaristía. Parte de este itinerario es el acolitado, que es un ministerio del servicio al altar.

En  su  homilía, el Obispo Auxiliar de Santa Cruz, les pidió que la   Eucaristía sea siempre el centro de sus vidas, así mismo los exhortó a ser  testigos de ese encuentro con Cristo en su vida pastoral.

 El acolitado es un ministerio instituido, desde 1972, por el Papa Beato Pablo VI en su carta apostólica “Ministeria-Quaedam”junto al ministerio del lectorado. Estos dos son los así conocidos “ministerios menores”.

Según la Instrucción General del Misal Romano (IGMR) en su numeral 98 expone que “el acólito es instituido para el servicio del altar y para ayudar al sacerdote y al diácono. Al él compete principalmente preparar el altar y los vasos sagrados y, si fuere necesario, distribuir a los fieles la Eucaristía, de la cual es ministro extraordinario. En el ministerio del altar, el acólito tiene sus ministerios propios que él mismo debe ejercer.” Estos ministerios propios están referidos a los ritos iniciales y liturgia eucarística de la Santa Misa. Por ejemplo, “En ausencia del diácono, concluida la oración universal, mientras el sacerdote permanece en la sede, el acólito pone sobre el altar el corporal, el purificador, el cáliz, la palia y el misal”.

El acolitado se trata, además, de un ministerio laical reservado a varones, según la venerable tradición de la Iglesia [3]. Los ministerios son conferidos por el Ordinario (el Obispo. y, en los Institutos clericales de perfección, el Superior Mayor) mediante el rito litúrgico «De Institutione Acolythi», aprobado por la Sede Apostólica . Además, este ministerio instituido es conferido a los candidatos al diaconado y sacerdocio  Los acólitos pueden usar ornamentos litúrgicos específicos, como el cíngulo. Este ministerio tiene ciertos requerimientos. Según la Carta Apostólica “Ministeria Quaedam”, VIII: para que alguien pueda ser admitido a estos ministerios se requiere: a) petición libremente escrita y firmada por el aspirante, que ha de ser presentada al Ordinario (al Obispo y, en los Institutos clericales de perfección, al Superior Mayor) a quien corresponde la aceptación; b) edad conveniente y dotes peculiares, que deben ser determinadas por la Conferencia Episcopal; c) firme voluntad de servir fielmente a Dios y al pueblo cristiano” 

Podemos concluir entonces que monaguillo y acólito, si bien son utilizados como sinónimos, sus funciones y origen son diferentes. Ambos dan un servicio al altar, pero sus funciones y requerimientos, litúrgicamente hablando, son diferentes. Los acólitos son instituidos y los monaguillos no.

Fuente: Padre Sam

Graciela Arandia de Hidalgo



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