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domingo 27 noviembre 2022
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Corpus Christi: Arzobispo: “El Pan de la Unidad nos llama al perdón, a la reconciliación y la comunión en nuestro país”

Campanas. Desde la Catedral, hoy 03 junio, solemnidad de Corpus Christi, el Arzobispo de Santa Cruz, Mons. Sergio Gualberti afirmó que, el Pan de la Unidad nos llama también al perdón, a la reconciliación y la comunión en nuestros hogares, en los lugares de trabajo, en la vecindad y en el país. Nos tiene que cuestionar el hecho que, a pesar de la situación de sufrimiento y desánimo en la que estamos sumidos todos desde más de un año, persisten rencores y resentimientos pasados que nos mantienen divididos y enfrentados, hecho que, entre otras cosas, dificulta una acción común y firme para enfrentar a la pandemia.

En Corpus Christi celebramos la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo; acontecimiento de comunión y gozo de nuestro pueblo y expresión de fe y unidad en medio de una gran alegría al tener entre nosotros al Señor Sacramentado, prolongación de la última cena y la celebración de una Pascua continua.

La Celebración central de la Solemnidad de Corpus Christi, fue presidida por Monseñor Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz y concelebrada por los Obispos Auxiliares; Monseñor Braulio Sáez y  Monseñor René Leigue, el Vicario de Comunicación y Rector de la Catedral, P. Hugo Ara y el Capellán de Palmasola, P. Mario Ortuño, hoy jueves 03 de junio a las 16:00 horas.

Fotografía: Roger Barba

Queridos hermanos y hermanos, el año pasado en la solemnidad de Corpus Christi, no pudimos celebrar, como era nuestra tradición, la Eucaristía en el estadio Tahuichi Aguilera a causa de la pandemia del COVID19, sino acá en la Catedral a puertas cerradas, sin la participación de ustedes fieles y transmitida por los MCS. Al terminar la homilía de esa celebración yo decía: “Me sostiene la firme esperanza de que, ni bien las condiciones sanitarias lo permitan, volveremos a reunirnos en comunidad y podremos comulgar todos con el cuerpo y la sangre de Cristo”, dijo el prelado al iniciar su homilía.

Así mismo el Prelado expresó: Lamentablemente no se han cumplido nuestros deseos   porque la pandemia está sembrando más dolor y muerte, por la arremetida de la tercera ola del contagio. Esta situación, por tanto, tampoco hoy nos permite celebrar la Eucaristía en el Estadio, pero sí, damos un pasito, porque lo podemos hacer con las puertas abiertas acá en la Catedral, en presencia de ustedes, respetando el aforo y todas las medidas bio-sanitarias.

 Unidos por el Pan de la Consolación”, es el lema que he escogido para esta homilía, porque, como ha dicho el Papa Francisco en la fiesta de Pentecostés: Hoy es el tiempo de la consolación”. Y la Eucaristía es el Pan de la Consolación, nuestra única y auténtica Consolación.

Así mismo el Arzobispo de Santa Cruz aseguró que, en la Eucaristía reafirmamos nuestra fe en la presencia real de Jesucristo, con su cuerpo y sangre, una presencia viva que se hace nuestro alimento para llenarnos de honda alegría, esperanza y gratitud. Su presencia nos hace experimentar el amor de Dios que consuela y nos reconforta en todas nuestras luchas, dolores y debilidades, para que sepamos compartir con los demás el mismo consuelo que recibimos de Él.

También Monseñor afirmó que, alimentándonos del Pan de Consolación, podemos entregar los dones que ha sembrado en nuestras vidas para la gloria de Dios y el bien de nuestros hermanos, siendo signo, también nosotros, de consolación en el aquí y en el ahora de nuestro caminar y de nuestra sociedad, que vive en un estado de grave emergencia sanitaria.

Arzobispo pide a las Autoridades priorizar los programas sanitarios por encima de todos, porque está en juego la vida de la población

Esta situación nos afecta a todos y nadie puede negarse a la responsabilidad de cuidar su vida y la de los demás. En particular, este duro momento de dolor y desconcierto, demanda a las autoridades, de todos los niveles nacionales y locales, priorizar los programas sanitarios por encima de todos los demás, porque está en juego la vida de la población. Hace falta que pongan todo el empeño y medios en procurar los insumos médicos al alcance de todos, como las pruebas, el oxígeno, los medicamentos y las vacunas.

Mons. Gualberti demanda intervenir con todo el rigor de la ley contra los revendedores de medicamentos, ya que condenan a muerte a los hnos.  más pobres

 De la misma manera, deben intervenir urgentemente y con todo el rigor de la ley, para detener a gente criminal que hace desaparecer medicamentos para revenderlos a precios prohibitivos en el mercado negro, poniendo en grave riesgo la vida de los pacientes y condenando a muerte segura a los hermanos más pobres e indigentes.

El pan Eucarístico, nos fortalece para luchar unidos en contra de tantos males como la Pandemia

El pan Eucarístico, hecho de muchos granos de trigo molidos, se vuelve el pan que nos fortalece para luchar unidos en contra de tantos males como la pandemia y sus consecuencias, encontrando, en los hermanos y hermanas de camino, la espalda donde apoyarnos para levantarnos de las caídas, mitigar el dolor y reemprender la batalla por la vida y un futuro mejor para todos. 

El Pan de la Unidad nos llama al perdón, a la reconciliación y la comunión en nuestro país

El Pan de la Unidad nos llama también al perdón, a la reconciliación y la comunión en nuestros hogares, en los lugares de trabajo, en la vecindad y en el país. Nos tiene que cuestionar el hecho que, a pesar de la situación de sufrimiento y desánimo en la que estamos sumidos todos desde más de un año, persisten rencores y resentimientos pasados que nos mantienen divididos y enfrentados, hecho que, entre otras cosas, dificulta una acción común y firme para enfrentar a la pandemia.

Basta de gastar energías en mirar atrás a nivel personal, social y político; enfrentemos juntos los problemas de hoy y los desafíos del futuro

 Ya basta de gastar energías y medios en mirar atrás a nivel personal, social y político; ha llegado la hora de enfrentar juntos los graves problemas de hoy y los desafíos que nos esperan en el futuro inmediato.

No tengamos miedo de restablecer las relaciones rotas y vivir en armonía y paz como verdaderos hijos de Dios

Es una tarea que nos atañe a todos; tenemos que pasar del enfrentamiento al entendimiento, de la división a la reconciliación, de la mentira a la verdad, de la desconfianza al diálogo franco y sincero, en el respeto profundo de aquel que piensa distinto. Busquemos lo que nos une y no lo que nos divide, en vista al bien común, como agradecimiento a Dios que tiene misericordia con cada uno de nosotros y nos perdona. Por eso, no tengamos miedo de restablecer las relaciones rotas y vivir en armonía y paz como verdaderos hijos amados de Dios.

Es el pan de la Caridad que nos anima a salir al encuentro del otro, y ponernos a disposición de los pobres y necesitados

El Pan de la Caridad, hace brotar nuevas relaciones de fraternidad y concordia, nos hace ser prójimos de los demás y nos hace mirar a todos con los ojos misericordiosos y compasivos del Padre. Es el pan que nos anima a salir al encuentro del otro, a darle campo, a emprender el camino del “no tener para sí mismos”, y ponernos a disposición de los pobres y necesitados, a solidarizarnos con ellos y a trabajar por la justicia, el bien común y la paz.

Terminada la celebración Eucarística, el Arzobispo y los Obispos Auxiliares, salieron con el Santísimo Sacramento desde la Catedral , por la Calle 24 de Septiembre hasta el altar del Cristo Redentor, para bendecir los hogares cruceños y pedir al Señor que traiga alivio y consuelo a nuestro Pueblo agobiado por el dolor y el sufrimiento a causa de la pandemia del Covid – 19.

Durante el recorrido, muchos fieles de rodillas, con los brazos extendidos al cielo, con pañuelos blancos y velas salieron al encuentro de Jesús sacramentado.

Una gran cantidad de personas se dieron cita en el Altar Papal para recibir la bendición del Santísimo Sacramento.

En el Altar Papal, el Arzobispo bendijo a toda la ciudad de Santa Cruz, de ahí siguieron por la Avenida Monseñor Rivero hasta el primer anillo, pasaron por el hospital de niños, Hospital San Juan de Dios, la Caja Nacional, hospital de la mujer, Dr. Percy Boland  y la Caja Petrolero, de vivieron momentos muy emotivos, donde médicos, enfermeras, y familiares de los pacientes ahí internados, salieron y de rodillas recibieron la bendición del Santísimo Sacramento.

 

Homilía de Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz

“Solemnidad de Corpus Christi”

Queridos hermanos y hermanos, el año pasado en la solemnidad de Corpus Christi, no pudimos celebrar, como era nuestra tradición, la Eucaristía en el estadio Tahuichi Aguilera a causa de la pandemia del COVID19, sino acá en la Catedral a puertas cerradas, sin la participación de ustedes fieles y transmitida por los MCS. Al terminar la homilía de esa celebración yo decía: “Me sostiene la firme esperanza de que, ni bien las condiciones sanitarias lo permitan, volveremos a reunirnos en comunidad y podremos comulgar todos con el cuerpo y la sangre de Cristo”.

Lamentablemente no se han cumplido nuestros deseos   porque la pandemia está sembrando más dolor y muerte, por la arremetida de la tercera ola del contagio. Esta situación por tanto, tampoco hoy nos permite celebrar la Eucaristía en el Estadio, pero sí, damos un pasito, porque lo podemos hacer con las puertas abiertas acá en la Catedral, en presencia de ustedes, respetando el aforo y todas las medidas bio-sanitarias.

Ustedes, hermanos y hermanas aquí presentes y ustedes que nos acompañan con los medios de Comunicación sociales, representan a toda la comunidad católica de nuestra Arquidiócesis de Santa Cruz, por eso siento una profunda dicha al celebrar juntos esta fiesta tan querida por la Iglesia en todo el mundo. 

Unidos por el Pan de la Consolación”, es el lema que he escogido para esta homilía, porque, como ha dicho el Papa Francisco en la fiesta de Pentecostés: Hoy es el tiempo de la consolación”. Y la Eucaristía es el Pan de la Consolación, nuestra única y auténtica Consolación. En la Eucaristía reafirmamos nuestra fe en la presencia real de Jesucristo, con su cuerpo y sangre, una presencia viva que se hace nuestro alimento para llenarnos de honda alegría, esperanza y gratitud. Su presencia nos hace experimentar el amor de Dios que consuela y nos reconforta en todas nuestras luchas, dolores y debilidades, para que sepamos compartir con los demás el mismo consuelo que recibimos de Él. Alimentándonos del Pan de Consolación, podemos entregar los dones que ha sembrado en nuestras vidas para la gloria de Dios y el bien de nuestros hermanos, siendo signo, también nosotros, de consolación en el aquí y en el ahora de nuestro caminar y de nuestra sociedad, que vive en un estado de grave emergencia sanitaria.

Esta situación nos afecta a todos y nadie puede negarse a la responsabilidad de cuidar su vida y la de los demás. En particular, este duro momento de dolor y desconcierto, demanda a las autoridades, de todos los niveles nacionales y locales, priorizar los programas sanitarios por encima de todos los demás, porque está en juego la vida de la población. Hace falta que pongan todo el empeño y medios en procurar los insumos médicos al alcance de todos, como las pruebas, el oxígeno, los medicamentos y las vacunas.

De la misma manera, deben intervenir urgentemente y con todo el rigor de la ley, para detener a gente criminal que hace desaparecer medicamentos para revenderlos a precios prohibitivos en el mercado negro, poniendo en grave riesgo la vida de los pacientes y condenando a muerte segura a los hermanos más pobres e indigentes.

Unidos por el pan de la consolación. La Eucaristía es la que nos une en el único cuerpo de Cristo y por lo tanto también en el único pueblo de Dios, la Iglesia. La única mesa de la Eucaristía, mesa de “la unidad, es la fuente de comunión con Dios y con los hermanos, comunión que no se limita al momento de la celebración eucarística, sino que tiene que permear toda la vida personal, comunitaria y social.

Una vida que debe caracterizarse por nuevas relaciones de fraternidad y solidaridad entre nosotros, en una misma y única familia y comunidad. Al respecto San Pablo nos dice: “Porque si uno solo es el pan y todos participamos de ese único pan, aunque somos muchos, todos formamos un solo cuerpo”. (1 Cor 10, 17).

El pan Eucarístico, hecho de muchos granos de trigo molidos, se vuelve el pan que nos fortalece para luchar unidos en contra de tantos males como la pandemia y sus consecuencias, encontrando, en los hermanos y hermanas de camino, la espalda donde apoyarnos para levantarnos de las caídas, mitigar el dolor y reemprender la batalla por la vida y un futuro mejor para todos. 

El Pan de la Unidad nos llama también al perdón, a la reconciliación y la comunión en nuestros hogares, en los lugares de trabajo, en la vecindad y en el país. Nos tiene que cuestionar el hecho que, a pesar de la situación de sufrimiento y desánimo en la que estamos sumidos todos desde más de un año, persisten rencores y resentimientos pasados que nos mantienen divididos y enfrentados, hecho que, entre otras cosas, dificulta una acción común y firme para enfrentar a la pandemia.

Ya basta de gastar energías y medios en mirar atrás a nivel personal, social y político; ha llegado la hora de enfrentar juntos los graves problemas de hoy y los desafíos que nos esperan en el futuro inmediato. Es una tarea que nos atañe a todos; tenemos que pasar del enfrentamiento al entendimiento, de la división a la reconciliación, de la mentira a la verdad, de la desconfianza al diálogo franco y sincero, en el respeto profundo de aquel que piensa distinto. Busquemos lo que nos une y no lo que nos divide, en vista al bien común, como agradecimiento a Dios que tiene misericordia con cada uno de nosotros y nos perdona. Por eso, no tengamos miedo de restablecer las relaciones rotas y vivir en armonía y paz como verdaderos hijos amados de Dios.

La Eucaristía es el sacramento de la caridad. Es como su figura y su fuente”, nos dice Santo Tomás de Aquino. La Caridad cristiana, no es limosna; es el más alto grado del amor, participación del mismo amor de Dios; un don gratuito que no se puede guardar para sí mismos, sino para com-partirse con otros, un pan a partirse juntos”.

El Pan de la Caridad, hace brotar nuevas relaciones de fraternidad y concordia, nos hace ser prójimos de los demás y nos hace mirar a todos con los ojos misericordiosos y compasivos del Padre. Es el pan que nos anima a salir al encuentro del otro, a darle campo, a emprender el camino del “no tener para sí mismos”, y ponernos a disposición de los pobres y necesitados, a solidarizarnos con ellos y a trabajar por la justicia, el bien común y la paz.

Al contemplar la presencia de Cristo la Eucaristía, el pan de nuestra vida cristiana, nos animamos a mirar al futuro con esperanza y emprender juntos el camino hacia la meta final, la vida sin fin. Es lo que nos dice el Papa Francisco: “La esperanza no es un optimismo pasivo sino, por el contrario, “es combativa, con la tenacidad de quienes van hacia un destino seguro”.

Esta tarde, “Unidos por el Pan de la Consolación” hacemos, nuestras las palabras del salmo responsorial para elevar, en nuestro corazón, una oración agradecida al Señor por el don inestimable de la Eucaristía: “¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? Alzaré la copa de la salvación e invocaré el Nombre del Señor”. Amén

Graciela Arandia de Hidalgo



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