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miércoles 27 mayo 2020
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Dejemos que el Señor entre en nuestra vida y experimentemos cuán grande es su amor y su misericordia, dice Arzobispo

Campanas.La cuaresma no consiste simplemente en cumplir un conjunto de prácticas, como la penitencia, el ayuno, la abstinencia, la limosna y la oración, sino que hace falta tener una actitud de apertura  al Señor, permitir que él entr ualberti, Arzobispo de Santa Cruz, durante  su Homilía de Miércoles de ceniza.

Hoy miércoles  de ceniza iniciamos la cuaresma, el camino hacia el encuentro gozoso del resucitado, oportunidad para una sincera conversión, una  renovación interior y una experiencia personal de Dios fuente de misericordia.

El miércoles de ceniza 26 de febrero del 2020, el Arzobispo Cruceño, Monseñor Sergio Gualberti, celebró la Eucaristía acompañado de Mons. Estanislao Dowlaszewicz ,Obispo Auxiliar, el P. Mario Ortuño y una gran participación de fieles que llegaron al a Catedral para recibir la ceniza en la frente.

Así mismo el prelado aseguró que la Iglesia nos invita a recorrer los cuarenta días del camino de Moisés que cruzó el desierto hacia el Monte Sinaí, también la larga travesía de cuarenta años  por el desierto del pueblo de Israel liberado de la esclavitud de Egipto y en particular los cuarenta días de las tentaciones y ayunos de Jesús también en el desierto, antes de iniciar su ministerio público.

El desierto en la Biblia es un símbolo importante del proceso de conversión  y esto vale también para nosotros  hoy, cruzar el desierto exterior  e interior de las distracciones y preocupaciones de este mundo, que nos impide sincerarnos acerca de nuestra manera de vivir, dijo el Arzobispo.

En el desierto de nuestro silencio podemos descubrir que con nuestros errores y pecados  nos hemos alejado de Dios y hemos roto nuestra relación con él y con el prójimo, solo asumiendo nuestra condición de pecadores podemos acoger el llamado de Dios, expresado por las palabras del Profeta Joel; “Vuelvan a mí de todo corazón”, “Desgarren su corazón”, volver al Señor  porque él es bueno, compasivo y misericordioso, volver con actitud humilde  y confiada del hijo prodigo a la casa del padre que nos ama y nos espera, aseguró Monseñor.

Así mismo el prelado dijo que tengamos cuidado de no practicar la justicia delante de los hombres para ser vistos, la justicia de la cual habla Jesús por un lado es la aceptación plena de la voluntad de Dios y por el otro la práctica de la equidad y la solidaridad con el prójimo, en especial con el pobre, el migrante, el abandonado  y el marginado, víctimas de la sociedad del descarte. Estos dos significados tienen una profunda relación entre sí, porque dar a los pobres no es otra cosa que dar a Cristo mismo que se ha solidarizado e identificado con ellos.  Tenemos que cuidar que cuando practicamos la justicia  lo hagamos por Dios y no por  nuestra celebridad.

Limosna

Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha, ayudar a los pobres debe ser fruto de una actitud de misericordia y solidaridad de dar donación, no solo bienes, sino entrega de nuestro tiempo y de nosotros mismos a los demás.

Ayuno

Cuando ayunen no pongan cara triste, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que te recompensará. La renuncia voluntaria a la comida y bebida tiene como finalidad dominar nuestros sentidos y desprendernos de nuestra actitud consumista de la idolatría de tener, del placer, la idolatría del superfluo y del abuso de los bienes materiales. Estos hechos promueven un sistema inicuo que somete y descarta a tantos hermanos y que hiere de muerte a la naturaleza y al medio ambiente. Abstenernos no del superfluo sino de lo que nos cuesta, para compartirlo con los necesitados en señal de nuestra participación en el misterio de Cristo que ha ayunado en el desierto, ha vencido las tentaciones  y ha entregado su vida para la vida del mundo, para nuestra vida.

Ayuno, mortificación y entrega no están de moda en el mundo de hoy, que pretende dejarse llevar por sus impulsos, situaciones, y sin embargo son elementos importantes  en el camino de la conversión, en este camino de cuaresma, dijo Monseñor.

Oración

Cuando oren no hagan como los hipócritas para ser vistos por los hombres, orar para entrar en diálogo con el Señor, para amarlo y dejarnos amar y acoger su  plan de amor, de vida, de salvación, queridos hermanos y hermanas  en esta cuaresma dediquemos un tiempo privilegiado al silencio, a la oración y al encuentro personal con el Señor y abramos nuestro corazón a él que nos quiere salvar, dice el Arzobispo de Santa Cruz

 

Para Saber…

Comienza la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza, una celebración que nos ayuda a mirar a la Pascua desde el primer momento. Un signo, la imposición de cenizas, y un evangelio que presentan los elementos clásicos de este tiempo litúrgico –ayuno, limosna y oración– son las claves de esta jornada que marca este tiempo.

La fecha del Miércoles de Ceniza es el 26 de febrero de 2020. Para los católicos es un día de ayuno, abstinencia, oración y confesión.

En las iglesias durante la misa se realiza la tradicional imposición de ceniza a los fieles. Marca el inicio a la “Cuaresma” (40 días de preparación para la Pascua), que comienza el Miércoles de Ceniza y termina en la tarde del Jueves Santo.

Las cenizas se elaboran a partir de la quema de ramas de olivo del Domingo de Ramos del año anterior, siendo luego bendecidas. Al término de la homilía las cenizas son colocadas sobre la frente de los fieles, haciendo la señal de la cruz. Mientras se recibe la bendición de la ceniza el sacerdote pronuncia las palabras «recuerda que polvo eres y en polvo te has de convertir», en referencia a la fragilidad y mortalidad de las personas. La ceniza representa también la destrucción de los errores del año anterior, al ser éstos quemados.

Cuaresma

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.

En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.

40 días

La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.

La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión.

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Graciela Arandia de Hidalgo



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