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jueves 29 octubre 2020
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Optar por los mandamientos es optar por la vida, asegura Mons. Sergio Gualberti

Campanas. Este domingo 16 de febrero desde la Basílica Menor de San Lorenzo Mártir – Catedral,  Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz, aseguró que Dios nos deja libres de cumplir su voluntad, pero al mismo tiempo nos advierte que optar por los mandamientos es optar por la vida y que prescindir de ellos es elegir a la muerte.

Evaluemos las propuestas políticas electorales y constatemos si están a favor de la defensa de la vida humana

Así mismo pidió que en este tiempo de campaña electoral, los cristianos tenemos que evaluar las propuestas de los partidos y agrupaciones políticas, constatar si están a favor de la defensa de la vida humana en todas sus etapas desde la concepción hasta la muerte natural, si presentan medidas para contrarrestar los feminicidios e infanticidios, y si el bien común y las políticas sociales son sus programas prioritarios por encima de todos los demás, con miras a superar la pobreza, la desigualdad y la inequidad social, para luego tomar una decisión libre y correcta.

 

Homilía de Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz

Domingo 16/02/2020

Basílica Menor de San Lorenzo Mártir

 

Optar por los mandamientos es optar por la vida, asegura Mons. Sergio Gualberti

La palabra de Dios de este Domingo, nos habla de los mandamientos y de nuestra posición ante ellos. La primera lectura del libro del Eclesiástico nos pone ante una opción: “Si quieres, puedes observar los mandamientos y cumplir fielmente lo que agrada al Señor… Él pone ante ti el fuego y el agua: extiende la mano hacia lo que quieras. Ante los hombres están la muerte y la vida; a cada uno se le dará lo que él escoja”. “Si quieres”, esta expresión nos indica que Dios nos deja libres de cumplir su voluntad, pero al mismo tiempo nos advierte que optar por los mandamientos es optar por la vida y que prescindir de ellos es elegir a la muerte.

Jesus afirma que no vino a abolir la ley o los profetas sino a dar plenitud

En el texto del Evangelio, continuación del Discurso de la Montaña que hemos meditado los dos anteriores domingos, Jesús afirma: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud”. Jesús proclama con fuerza que ha venido no solo a ratificar la vigencia de la ley de Moisés, sino a darle pleno cumplimiento como camino que lleva a la vida.

La Justicia superior es la fidelidad al Señor.

Además Jesús añade: “Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos”. La justicia superior es la fidelidad al Señor y la santidad, es la vocación de los que hemos optado por seguir sus pasos y es también la justicia del amor sin límites a Dios y al hermano, plenitud de la nueva ley de Cristo.

Jesús denunció la interpretación de la ley con exigencias impuestas por los fariseos

En varias oportunidades Jesús denunció la interpretación de la ley de Moisés y las exigencias impuestas por los fariseos y los rabinos que no buscaban cumplir la voluntad de Dios sino sus propias tradiciones, llegando al punto de anular los mandamientos. Habían implementado una infinidad de preceptos gravosos que normaban la vida de las personas y de la comunidad hasta en los más mínimos detalles: “”¡Ay de ustedes, maestros de la Ley, que ponen sobre los hombres cargas difíciles de llevar, pero ustedes no las tocan ni siquiera con un dedo” (Lc 11,46).

Jesús rechaza la justicia de los fariseos y propone la justicia del reinado de Dios

Jesús, con la autoridad de verdadero maestro de vida, rechaza esta “justicia de los fariseos” y propone la justicia del reinado de Dios. Él da a conocer el espíritu que está detrás de la letra de la ley y cuál es la voluntad auténtica de Dios, para que sea acogida libre y conscientemente.

Jesús no solo prohíbe la muerte física de un ser humano sino también la muerte moral

A continuación Jesús presenta, como ejemplo, algunos mandamientos de la ley de Moisés y cuál es su verdadero sentido y alcance. Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: no matarás… Pero yo les digo”  todo el que tiene pleito, peleas,  el que insulta al hermano…”. Con esta contraposición: Ustedes han oído”, “pero YO les digo Jesús aclara que el precepto de “No matar”, no solo prohíbe dar muerte física a un ser humano sino también la muerte moral, incluso toda acción y sentimiento de maldad.

Es frecuente poner al escarnio público al adversario condenándolo a una muerte moral

El refrán popular: “mata más la lengua que la espada” confirma las palabras de Jesús. De hecho, en nuestras relaciones es muy frecuente descalificar al otro, recurrir a los chismes, la calumnia, la mentira y poner al escarnio público al que se considera adversario, condenándolo a una verdadera muerte moral.

También se puede dar la muerte moral con la indiferencia, el egoísmo, la codicia

También se puede dar la muerte moral con la indiferencia, con el egoísmo y la codicia que nos encierran en nosotros mismos y en nuestros propios intereses, que nos hacen ser injustos y nos impiden prestar oído al clamor de tantos hermanos sumidos en la pobreza y que luchan cada día por la sobrevivencia.

Del amor sin límites de Dios brota el compromiso de promover la vida integral de todo ser humano

Los mandamientos así entendidos ponen en evidencia cuánto amor Dios tiene hacia todos sus hijos y cuánto valgan a sus ojos la vida y la dignidad humana. Del amor sin límites de Dios Padre brota para todo cristiano y la Iglesia el compromiso de promover la vida integral de todo ser humano, la defensa de la dignidad y derechos humanos, la solidaridad con los marginados y la implementación de la nueva justicia del reinado de Dios, donde todos vivamos como hijos suyos y hermanos entre nosotros.

Evaluemos las propuestas políticas electorales y constatemos si están a favor de la defensa de la vida humana

En este tiempo de campaña electoral, los cristianos tenemos que evaluar las propuestas de los partidos y agrupaciones políticas, constatar si están a favor de la defensa de la vida humana en todas sus etapas desde la concepción hasta la muerte natural, si presentan medidas para contrarrestar los feminicidios e infanticidios, y si el bien común y las políticas sociales son sus programas prioritarios por encima de todos los demás, con miras a superar la pobreza, la desigualdad y la inequidad social, para luego tomar una decisión libre y correcta.

Jesús afirma la plena fidelidad conyugal como expresión del amor

Jesús pone en su justa luz también otros mandamientos: “Ustedes han oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero YO les digo: el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón… Jesús afirma la plena fidelidad conyugal como expresión del amor y declara inmoral no solo el hecho consumado, sino también el deseo, el adulterio de corazón.

Matrimonio: Alianza de amor para toda la vida entre un varón y una mujer

“El que se divorcie de su mujer, debe darle un acta de divorcio. Pero YO les digo: el que se divorcia de su mujer la expone a cometer adulterio…” Jesús ratifica la indisolubilidad del matrimonio, en cuanto alianza de amor para toda la vida entre un varón y una mujer, conforme al plan original del Padre y signo de la alianza de Dios con su pueblo: “¿Acaso no han leído que desde el principio el Creador los hizo varón y mujer?… Por esto el hombre abandonará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y formarán una sola carne… Por tanto ¡lo que Dios ha unido, el hombre no lo separe!”.

El amor entre esposos es imagen del amor de Cristo con su Iglesia y con el mundo

El papa Francisco, en la carta encíclica “Amoris laetitia”, pone de relieve la alegría del amor y lo hermoso que es en la vida matrimonial. El amor entre un hombre y una mujer unidos en matrimonio, es signo de la comunión de vida y amor” que emana del mismo amor y comunión de Dios Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Aún más, el amor entre esposos es imagen del amor de Cristo con su Iglesia y con el mundo, un amor de entrega total y sin límites. La fuerza vital del Espíritu Santo presente en el matrimonio, se convierte en símbolo permanente de la humanidad nueva, llamada a una vida definitiva de plena comunión con Dios.

Dios a puesto en nuestras manos que nuestra vida se desarrolle bajo la insignia del amor

Desde estas enseñanzas de Jesús, nos damos cuenta que detrás de la  ley de Dios hay una palabra: AMOR. Los mandamientos son medios que Él ha puesto en nuestras manos para que nuestra vida se desarrolle bajo la insignia del amor. Nosotros nos realizamos como personas cuando instauramos una relación de amor filial con Dios y de amor fraternal con los demás. Los mandamientos, así entendidos, son los caminos del amor que nos llevan a una vida feliz y que nos ayudan a liberarnos de los falsos ídolos, portadores de muerte.

Amar con el amor auténtico, no el sentimiento, atracción sensual o pasión

Al respecto, San Agustín tiene una afirmación muy certera y bella: “Ama y haz lo que quieras”, pero amar con el amor auténtico, no el sentimiento, la atracción sensual o la pasión. Cuando se ama verdaderamente de ninguna manera se lastima a la persona amada, por el contrario se busca su bien y se entrega la vida por él.

Los mandamientos no son una imposición, Dios nos da la ley como luz para una vida en plenitud

Entendidos en su verdadero sentido, los mandamientos no son una imposición sino una manifestación del amor que Dios, nuestro Padre, tiene para con nosotros, el que “ve todas las cosas… y conoce todas las obras del hombre”, que nos conoce en lo más íntimo más que nosotros mismos. Él nos da la ley como luz y ayuda para que tengamos vida en plenitud, una vida feliz y armónica de comunión con Él y con el próximo.

Acoger libremente los mandamientos de Dios es el solo camino que abre horizontes sin ocaso

Acoger libre y abiertamente los mandamientos de Dios es el solo camino que abre, delante de nuestros ojos, horizontes sin ocaso de esperanza, serenidad y paz, como afirma San Agustín: «Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». Hagamos nuestra la oración del salmista: “Abre nuestros ojos para que contemplemos las maravillas de tu ley y enséñanos a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón” así seremos “Dichosos al caminar en la voluntad del Señor”. Amén

 

Graciela Arandia de Hidalgo



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