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miércoles 17 julio 2019
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1. Cuando te despiertes por la mañana respira hondo, sonríe, y da a un aplauso a Dios. Se lo merece. Proponte vivir todo el día con una actitud positiva, sin permitir que nada ni nadie te nuble el corazón y te quite la alegría y la paz. No te dejes contaminar ni derrotar por los violentos, los amargados y los rencorosos.

2. Ríete un poco de todo lo que no funciona a tu alrededor. No merece la pena que te enfades, y además con los enfados no se arregla nada. Cambia el entrecejo por la sonrisa. Piensa que, en cierta forma, el humor es el amor con h.

3. Proponte ser un regalo para todas las personas con las que hoy te vas a encontrar. Que de tu conversación, salgan más animadas, más esperanzadas, más felices.

4. Procura hacer del mejor modo posible todo lo que tengas que hacer. Busca la excelencia en todo lo que dices y haces. Que de tus labios no salga una sola palabra agresiva u ofensiva. Lleva siempre en los labios una palabra de esperanza, en tus manos un gesto de paz, en tus pies un alivio para los que están en las orillas.

5. Crea en torno a ti un espacio ecológico donde se respeten especies tan raras y en vías de extinción como la reconciliación, la tolerancia, el respeto, la sensibilidad, la honestidad, el cariño, la generosidad.

6. Dedica tiempos para estar contigo, para descansar. Te lo mereces. No cruces deprisa el camino del corazón y haz fiesta. Tómate un tiempo para leer, para cultivar el espíritu, para reflexionar, meditar y orar. Apúntate cada día al Evangelio. Míralo como un hermoso proyecto para la humanidad del siglo XXI.

7. Abre tus manos para compartir la vida. Siempre queda algo de fragancia en la mano del que ofrece rosas.

8. Proponte ser especialmente amable con esa persona que te cae mal, con la que te ofendió, con la que piensa completamente distinto a ti

9. Detén la mirada para aprender a contemplar el misterio que se oculta en una sonrisa, en el vuelo de un pájaro o de una mariposa, en una flor. Los vestidos de las modelos más despampanantes o el traje de gala de Miss Universo no tienen nada que ver con la espléndida e inimitable belleza de una flor.

10. No comiences la jornada sin tomar conciencia de que Dios está contigo. Y cuando llegue la noche, abandónate en sus brazos.

Autor: Antonio Pérez Esclarín, educador. Con permiso expreso de Familia Cristiana, Digital. www.familiacristiana.org.ve




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