Search
jueves 22 agosto 2019
  • :
  • :

25 años de utopía en Bolivia

diariodeleon.es/ Nicolás Castellanos es homenajeado en Santa Cruz de la Sierra por los 25 años de Hombres Nuevos Recibe la insignia del departamento y celebra con su ‘familia’ boliviana y española los avances en el barrio marginal del Plan 3000 y otras áreas.

El 16 de enero de 1992 llegó a Santa Cruz de la Sierra un hombre que iba a dejar huella en la capital oriental de Bolivia y aún más allá con las obras que se extienden a Cochabamba y otras áreas del Altiplano.

Nicolás Castellanos Franco, un leonés nacido en Mansilla del Páramo en 1935, había renunciado a la mitra en el Obispado de Palencia e iniciaba su andadura en la tarea de llevar educación y ayuda a una de las zonas más pobres del país andino.

«Sigue tu vocación», le dijo su madre, Ángela Franco, aunque también le trató de disuadir: «Con lo que te quieren en Palencia, para qué necesias ir tan lejos», recordó el sábado uno de sus colaboradores al leer una carta que Castellanos le escribió en 1993, poco después de enterrar a la señora Ángela en Mansilla del Páramo.

La «opción por los pobres» le llevó al barrio marginal del Plan 3000, en Santa Cruz de la Sierra, después de ser rechazado por varios obispos bolivianos por estar alineado con la Teología de la Liberación. El arrabal de «calles polvorientas y sin nombre» tenía entonces 75.000 habitantes y hoy supera los 400.000. La curva marcaba el límite hasta donde llegaba el cemento y el asfalto en las calles. Hoy todavía quedan muchas que son auténticos arenales, pero ya tienen nombre. Todo el mundo reconoce el progreso, pese a que son muchos los retos pendientes, entre ellos, el exceso de basura.

El proyecto Hombres Nuevos, que tomó el nombre de una misión franciscana enclavada anteriormente en el barrio, ha tenido algo que ver. Colegios, canchas deportivas, comedores escolares, residencia y becas universitarias, centro de día para mayores, hogar para hijos e hijas de zafreros…

«Celebramos 25 los años de vida de nuestra utopía», señaló José Lino Rocha, uno de los miles de los beneficiarios del proyecto, ahora director de las comunidades educativas. El homenaje comenzó con una eucarístía en la Ciudad de la Alegría, un complejo que alberga desde piscinas a precios populares hasta albergue para actividades formativas y de ocio y tiempo libre. Uno de los oasis del Plan 3000 nacido de la «aventura» de Hombres Nuevos, al igual que la orquesta que amenizó el homenaje con emotivas canciones como el Himno a la Alegría o novena sinfonía de Beethoven.

Nicolás Castellanos subrayó que el «mundo sigue encandenado» y que «el 1% de la población obliga a ayunar en comida, salud, vivienda, seguridad, educación… La codicia de unos pocos impone el hambre de todo a la enorme mayoría de ciudadanos. A esto se llama ‘estado de derecho», lamentó. Los 35.000 niños y niñas que mueren cada de malnutrición «nos hace llorar» y es un acicate más para «acompañar a los pobres que son la gloria del Señor», añadió.

Castellanos recibió muestras de apoyo del voluntariado español que a lo largo de los 25 años ha colaborado con el proyecto, más de cinco mil personas, así como de las familias de las niños y niños, ahora ya en edad adulta, que se han beneficiado del proyecto.

En el homenaje ‘familiar’ estuvieron presentes el obispo de Cafayate (Argentina), el toledano José Demetrio Jiménez, así como del provincial de los Agustinos, Agustín Alcalde y religiosos bolivianos desplazados desde Sucre. Asimismo, la directora del proyecto, Lorena Rodríguez, leyó la sentida carta de Donaciano Martínez, canónigo de Palencia, que ha sido uno de los muchos colaboradores de Nicolás Castellanos.

En representación del voluntariado español, la palentina Cristina Villegas hizo entrega de un cuadro-mosaico que reproduce a partir de centenares de fotografías pequeñas una imagen de la parroquia de Hombres Nuevos en el plan 3000. «Nicolás no vino a evangelizar porque aquí no hacía falta, son mucho más religiosos que nosotros, vino a dar educación, pero cada vez que proponía hacer un colegio u otra obra le pedían templo», recordó. Óscar Angulo agradeció la labor de Castellanos «en nombre de los bolivianos» porque «vino a hacer lo que no hacen muchos bolivianos».

El gobernador de Santa Cruz, Rubén Armando Costas, impuso la insignia del departamento a Nicolás Castellanos días atrás en un acto solemne para reconocer la labor del obispo emérito de Palencia en Bolivia.

Graciela Arandia de Hidalgo



Nuestro sitio web utiliza cookies para que usted tenga una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando estará dando su consentimiento y la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies