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viernes 20 abril 2018
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Luchemos por una Bolivia más humana, pide Monseñor Estanislao

Monseñor Estanislao, Obispo Auxiliar de Santa Cruz, presidió la Eucaristía desde la Catedral Cruceña este domingo 15 de abril exhortando a que seamos testigos de Jesucristo resucitado y trabajar para que que no aumenten las victimas de la injusticia, de la corrupción, del abuso de poder y la violencia. El Prelado señaló que la “La resurrección es el comienzo de una nueva humanidad”. 

La pobreza extrema, las cárceles inhumanas, los feminicidios, el desempleo persistente, denigran nuestra sociedad” afirmó Monseñor Estanislao a tiempo de señalar que “Sin un encuentro verdadero  con el resucitado, no hay discipulado verdadero, ni fe auténtica”.

Monseñor también recordó la celebración por los 50 años de sacerdocio de Monseñor Braulio Sáez y la reciente noticia de que el Papa Francisco aceptó su renuncia canónica por edad a la responsabilidad de Obispo Auxiliar de Santa Cruz, con lo que se convierte en Obispo Emérito.

HOMILÍA DE MONSEÑOR ESTANISLAO DOWLASZEWICZ

OBISPO AUXILIAR DE SANTA CRUZ

BASÍLICA MENOR DE SAN LORENZO MÁRTIR

DOMINGO 15 DE ABRIL DE 2018

El tercer domingo de Pascua que hoy celebramos, se nos propone un evangelio que relata una aparición de Jesús resucitado y un nuevo encuentro con sus discípulos. En esta ocasión, se trata de la continuidad del episodio con los discípulos de Emaús, escrito en el evangelio de San Lucas. Estamos en el mismo día de Pascua, el día en que Jesús ha resucitado.

Los discípulos corren para anunciar la resurrección de Jesús

Los discípulos que iban caminando a Emaús se encuentran con Jesús resucitado pero no lo reconocen. Recién en el momento de partir el pan se les abrieron los ojos y lo reconocieron. No se han quedado en Emaús, sino que han corrido el camino hacia Jerusalén para encontrarse con el grupo de discípulos y contarles lo acontecido.

Jesús muestra a sus discípulos las señales de los clavos

En ese momento Jesús se presenta resucitado a sus discípulos, y les saluda con la paz, esa expresión tan maravillosa, y les muestra las manos y los pies, donde están las señales de los clavos, para que vean que es el mismo al que crucificaron. Los discípulos reaccionan con miedo, por la sorpresa, y dudan de que sea Jesús.

Jesús envía a sus discípulos a predicar y dar testimonio del resucitado

Pero cuando ven sus manos y sus pies se llenan de alegría, aunque siguen atónitos. Jesús come con ellos, como solía hacer, y les abre el entendimiento para que comprendan que Él es el Mesías y que en Él se han cumplido todas las escrituras, justo donde estaba escrito sobre su pasión y su resurrección. Finalmente, los envía a predicar, los envía a dar testimonio de su encuentro con Él, resucitado.

El menaje pascual: la muerte y resurrección de Jesús

La primera lectura de hoy es el segundo discurso de Pedro que encontramos en los Hechos de los Apóstoles, después del de Pentecostés, donde proclama de nuevo con mucha claridad con mucha fuerza el mensaje pascual: la muerte y resurrección de Jesús.

Jesús hace que las imposibilidades físicas no sean impedimento para seguir el camino nuevo

La ocasión es la curación extraordinaria cuando devuelve la salud a un cojo, alguien que está impedido de andar, parece que el autor de los hechos de los apóstoles, San Lucas, que tanto interés ha puesto en el camino, en el seguimiento y a través de esta persona enferma quisiera decirnos que la resurrección de Jesús hace posible que todas las imposibilidades (físicas, psíquicas y morales), no son impedimento alguno para seguir el camino nuevo que se estrena especialmente por la resurrección de Jesús.

La resurrección es el acontecimiento principal de nuestra fe

La Pascua que estamos celebrando es el tiempo por excelencia de todos los cristianos, porque es el tiempo de la resurrección, es el primer acontecimiento, diríamos el acontecimiento principal de nuestra fe. Por eso cuando celebramos la pascua no es solo un acontecimiento. La resurrección ha de ser, por encima de todo, una experiencia personal, algo que nosotros hemos vivido y experimentado en nuestras vidas, en nuestro corazones y de lo que hemos experimentado, llega el momento de que demos testimonio.

La resurrección es el comienzo de una nueva humanidad

Las palabras pronunciadas el día jueves del presente en el discurso inaugural de la Asamblea de la Conferencia Episcopal de Bolivia, el presidente de nuestra Conferencia Episcopal ha dicho Mons. Ricardo Centellas ha dicho: “Hermanos Cristo ha resucitado”.

Es el Evangelio que ha transformado a la humanidad y la novedad permanente en la historia. Una realidad de consecuencias extraordinarias para la vida humana, porque nuestro horizonte va más allá de la muerte. La resurrección es el comienzo de una nueva humanidad. Su vida de entrega y amor, justicia y paz no es retenida por la muerte, sino que continúa su acción liberadora generando vida intensa, de alegría y fraternidad entre los hombres. Las campañas solidarias, el sentido religioso y la búsqueda de justicia, son los signos de su victoria y renuevan nuestra esperanza creativa para afrontar los problemas actuales. La pascua es pasar de la angustia y tristeza a la serenidad; del escepticismo y la indiferencia al interés positivo; del pragmatismo a la gratuidad; del hedonismo a la búsqueda de sentido”

Que no aumenten las victimas de la injusticia, de la corrupción, del abuso de poder y la violencia

Y en este sentido dijo, Pascua de resurrección es mucho más que prácticas rituales. Es un estilo de vida en el Espíritu de Jesús. Un compromiso de una vida nueva según los criterios del Reino. Una apuesta a superar las categorías meramente humanas y mundanas. Es queridos hermanos luchar por una Bolivia más humana, donde todos hagamos algo para que no aumenten las víctimas de la injusticia, de la corrupción, del abuso de poder y de la violencia.

La pobreza extrema, las cárceles inhumanas, los feminicidios, el desempleo persistente, denigran nuestra sociedad

No podemos desalentarnos ante las realidades adversas: el aumento de la pobreza extrema y moderada, la realidad inhumana de las cárceles que fueron construidas para 5.000, albergan a 10.000; la fatalidad de los feminicidios que denigran nuestra sociedad y muestra situaciones inaceptables y el persistente desempleo y subempleo de la mayoría de los bolivianos.

Sin encuentro con el resucitado, no hay discipulado verdadero, ni fe auténtica

Por eso queridos hermanos el tiempo de pascua es el tiempo para encontrarnos con el Resucitado esa la base de la fe de los discípulos y de todos los creyentes de todos los tiempos, incluidos nosotros. Cuando nos encontramos con el Resucitado recibimos el mandato de que seamos testigos suyos en el mundo. Los cristianos somos testigos de una experiencia. Sin experiencia, no puede haber testimonio, porque no hay nada que comunicar. Sin encuentro con el resucitado, no hay discipulado verdadero, ni fe auténtica.”

Ha triunfado el amor, la verdad, el bien, la justicia, la libertad, el progreso y la vida 

Queridos Hermanos 

¡Cristo ha resucitado! el verdaderamente vive por que ¡Ha triunfado el amor, la verdad, el bien, la justicia, la libertad, el progreso y la vida! Sin embargo, hay algunos que se resisten a creerlo. Por eso viven tristes, solos, decepcionados y sin sentido, como aquellos discípulos que caminaron a Emaús, resignados a no esperar, no veían el futuro, ni luchar más. Y aunque Jesús resucitado salió a su encuentro, estaban tan encerrados en sí mismo y en su sensación de fracaso, que no lo reconocieron.

Quizá como ellos decimos: “Esperaba que Jesús me ayudaría; que yo mejoraría mi vida y todo iría bien en mi matrimonio, en mi familia, en mis amistades, en mi escuela y mi trabajo.

Pero como eso no ha pasado, lo mejor es fugarse en el egoísmo, los mundos virtuales, los placeres, en las indiferencia o el conformismo, dejando que cada uno se las arregle como pueda.

 El resucitado en la eucaristía nos transmite su paz y su alegría

¿Y nosotros? ¿Cuál es nuestro testimonio? ¿Qué es lo que contamos? En cada domingo ustedes vienen a participar en la Eucaristía nos encontramos con Jesús resucitado, que ahuyenta nuestras dudas y nuestros miedos, porque en la eucaristía el nos transmite su paz y su alegría.

Jesús resucitado nos habla al corazón de cada uno de nosotros a través de su Palabra, proclamada en asamblea, y nos da a comer su Cuerpo y su Sangre, para que tengamos Vida en abundancia. De esta manera, nos convertimos en testigos suyos, capaces de decir a todo el mundo que Él ha resucitado. Un testimonio de palabra, pero, sobre todo, un testimonio con nuestra vida, una vida nueva, también resucitada, una vida al estilo de Jesús.

Seamos testigos de Jesucristo resucitado

El encuentro de Jesús con sus discípulos termina en el evangelio de hoy con esta bonita expresión con el envío a ser testigos de la resurrección: “Ustedes son testigos de esto”.

Seamos testigos de Jesucristo resucitado, no de este cristo de Viernes Santo. Jesús les pide a los discípulos, también a nosotros, que anunciemos con nuestra vida que Cristo vive, Cristo ha resucitado.

Agradecemos al Señor por la vida de Mons. Braulio Sáez Obispo Emérito de Santa Cruz

El Domingo anterior hemos acompañado a Monseñor Braulio Sáez en su misa de acción de gracias por sus 50 años de sacerdocio y el día jueves nos llega la noticia que el Papa Francisco aceptó la renuncia de Monseñor Braulio Sáez como Obispo Auxiliar de Santa Cruz de la Sierra presentada al cumplir los 75 años edad, tal como dispone la normativa del Derecho Canónico.  Al haber sido aceptada, Monseñor Braulio se convierte en Obispo Emérito. Agradecemos a Dios por esa decisión de Papa Francisco y agradecemos al Señor por la vida de Mons. Braulio.

“Gaudete et Exsultate”: La santidad no está reservada a los héroes o santos canonizados, sino a todos los creyentes

También el lunes pasado se presentó la Exhortación Apostólica última del Papa Francisco “Gaudete et Exsultate” sobre la llamada a la santidad en el mundo actual. Su título reitera, con el Evangelio de las Bienaventuranzas (Mt 5,12), la gran alegría que irradia el Papa en todos sus mensajes y anuncia lo que constituye el núcleo evangélico de la Exhortación, pues el capítulo central está dedicado a las Bienaventuranzas, como forma concreta, realista e histórica, de vivir la Santidad en la vida ordinaria, ya que la gran llamada de Dios a la santidad de todos no está reservada sólo a los grandes héroes o santos canonizados, sino a todos los creyentes, a los que él llama “la clase media de la santidad”. Se trata de un escrito espléndido que fortalecerá al Pueblo de Dios para que todos avivemos la elección de parte de Dios “para ser santos e irreprochables ante él por el amor”.

Graciela Arandia de Hidalgo



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