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miércoles 20 septiembre 2017
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Padre Hugo Ara: Seguir a Jesús acogiendo el mensaje del Reino y dejando que nuestras vidas se rijan por el mandamiento del amor

¿Qué significa seguir a Jesús? Seguir a Jesús significa mucho más, es acoger su mensaje del Reino, donde será vencido el mal, la muerte y toda relación se regirá por la paz y la justicia, el perdón y el amor, por tanto seguir a Jesús es dejar que nuestras vidas se rijan por el mandamiento del amor.

En ausencia de Monseñor Sergio Gualberti, nuestro Arzobispo de Santa Cruz que ha partido a Roma para la visita Ad Limina con el Papa Francisco, el Padre Hugo Ara, rector de la Catedral de Santa Cruz, ha presidido la Eucaristía de este domingo. Su homilía estuvo centrada en la influencia que ejerce el cristiano en el entorno en el que desarrolla su vida cotidiana señalando que “un hogar cristiano influye sobre los otros hogares que no son cristianos y  esto nos debe llevar a preguntarnos ¿Si somos de Cristo cómo influimos con nuestra fe a la familia a los amigos, a la cultura, a la sociedad, a la política con esta fe que tenemos con esta convicción que el señor nos ha llamado?”

Así mismo el Padre Ara instó a tener en cuenta que seguir a Jesús significa apropiarse de sus criterios y actuar como Él lo hizo, por ello exhortó al Pueblo de Dios a no dejarse transformar por el criterio del mundo sino por la voluntad de Dios.

El P. Ara fue crítico al referirse al medio cultural que nos rodea y propaga mensajes que no son constructivos, en ese contexto advirtió que la ruta propuesta por la sociedad de consumo nos conduce a una vida de confort y descarte donde la persona vale más por lo que tiene que por lo que es. El Rector advirtió que es fácil dejarse arrastrar por esta corriente materialista y parafraseando al apóstol San Pablo exhortó a los fieles a no dejarse arrastrar por estas corrientes que nos llevan a seguir pensando desde la lógica de las conveniencias humanas.

Homilia de P. Hugo Ara

Rector de la Catedral de Santa Cruz

Pronunciada este 3 de septiembre de 2017

¿Qué significa seguir a Jesús?

Después de escuchar las lecturas de este domingo, es inevitable que nos preguntemos qué significa para nosotros seguir a Jesús. ¿Existe alguna diferencia entre el seguimiento de Jesús y la admiración que sentimos hacia personajes que muestran rasgos especiales y que los diferencian de los demás? La fe con la que acogemos la persona y el mensaje del Señor Jesús no se puede equiparar con la admiración que suscitan personajes que nos transmiten conocimientos y nos descubre horizontes nuevos en los diferentes campos de la sabiduría humana.

Hablar de Jesus es hablar de valores

Cuando llamamos Maestro a Jesús, estamos afirmando valores muy profundos. Seguir a Jesús es diferente del entusiasmo que producen líderes políticos que hacen una propuesta inspiradora, como lo hizo Martin Luther King en su lucha contra la discriminación racial, Gandhi que nos enseñó a luchar por la justicia desde la paz o Mandela que después de 20 años de prisión, no fue la venganza ni el odio racial que le motivó a proponer el ideal de unidad de su pueblo, fue el perdón y la integración, la unidad de todos.

Con Jesus reina el mandamiento del amor

Seguir a Jesús significa mucho más, es acoger su mensaje del Reino, donde será vencido el mal, la muerte y toda relación se regirá por la paz y la justicia, el perdón y el amor, por tanto seguir a Jesús es dejar que nuestras vidas se rijan por el mandamiento del amor.

La dinámica de Dios busca la salvación de todos

En la primera lectura, el profeta Jeremías expresa lo que significó para él la experiencia de Dios: “Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; fuiste más fuerte que yo y me venciste”. Con estas palabras, el profeta quiere comunicarnos la profundidad de esta experiencia, que cambió radicalmente el rumbo de su vida. Fue el comienzo de una nueva vida al servicio de la palabra de salvación, entró en la dinámica de Dios para colaborar con la salvación de todos.

El bautismo significa una nueva creación

De la misma manera que esta experiencia religiosa de Jeremías significó un nuevo comienzo, el bautismo, nuestro bautismo significa para nosotros una nueva creación. Participar del misterio pascual de Cristo genera unas transformaciones que no se pueden reducir a asistir solamente a la misa dominical. El seguimiento de Jesús debe dejar una huella inconfundible en todas las actividades que realicemos como miembros de una familia, como profesionales, en los negocios, en la convivencia social y en nuestros deberes ciudadanos.

El fuego de la fe se propaga a traves del testimonio

El profeta Jeremías expresa con fuerza la intensidad de esta experiencia de Dios en su vida: “Había en mí como fuego ardiente, encerrado en mis huesos; yo me esforzaba por contenerlo y no podía”. Este fuego incontenible de la fe se propaga a través del testimonio; pensemos, por ejemplo, en la influencia que tiene un hogar cristiano que comparte con otras familias el gozo de ser familia de Cristo. La pregunta es esa, si soy de Cristo, si soy de su Iglesia, cómo influyo con mi fe, a mi familia, a mis grupos, a mis amistades, a mi trabajo, a la cultura, a la sociedad, al deporte, a la política?

El cristiano no se deja transformar por los criterios del mundo

Seguir a Jesús implica apropiarse de sus criterios y obrar como Él lo hizo. Esta identificación con los valores proclamados en el Sermón de las Bienaventuranzas es acogida por el apóstol Pablo, que exhorta a los cristianos de Roma: “No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cuál es la voluntad de Dios”.

En la sociedad de consumo la persona vale por lo que tiene

Esta exhortación de San Pablo enfrenta serios obstáculos pues el medio cultural que nos rodea propaga mensajes muy diferentes. La ruta propuesta por la sociedad de consumo nos conduce a un modo de vida centrado en el confort y la cultura del descarte, donde la persona vale por lo que tiene y no por lo que es. Lo más fácil es dejarnos arrastrar por esa corriente materialista. Por eso san Pablo nos sacude: “No se dejen transformar por los criterios de este mundo”.

El modo de pensar del hombre se opone al camino de Dios

En la escena evangélica que nos relata Mateo, Jesús reprende con duras palabras a Pedro, quien ha pretendido disuadir a Jesús de su viaje a Jerusalén, donde le espera la conspiración de los líderes religiosos de Israel. Las palabras de Jesús son muy severas: “¡Apártate de mí, ¡Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres”!

La fe es un compromiso total

Es muy interesante subrayar esta coincidencia entre las palabras de Jesús a Pedro y la exhortación de Pablo a los cristianos de Roma. La fe es un compromiso total que exige cambiar la manera de juzgar los acontecimientos. No podemos seguir pensando desde la lógica de las conveniencias humanas.

La verdadera felicidad consiste en no vivir con egoismo

Después de hacer esta fuerte reprimenda a Pedro, Jesús continúa su catequesis a los discípulos: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga”.

Renunciar a uno mismo y seguirlo… el Señor vive la sabiduría de la vida y donde brota la verdadera felicidad que consiste en no vivir centrado en el egoísmo que, busca su propio interés y confort y no permite fluir la vida con los otros. La renuncia que pide el Señor no es anularse, ni mutilarse es penetrar el dinamismo de la vida, la fuerza germinadora del amor como donación y realización existencial.

Renunciar a uno mismo es un consejo sabio, significa dejar de girar alrededor de uno mismo para vivir en comunión con todos y actuar de manera coherente.

En las redes sociales se viven falsedades como si fueran verdad

Vivimos la tiranía de la falsa imagen, por eso maquillamos nuestras fotografías en las redes, nos centramos en buscar poder, riqueza a cualquier costo. Vivimos falsedades como si fueran verdades y el Señor nos llama a desapegarnos de lo falso y vivir la bella realidad del ser uno mismo en el camino del amor que se desprende en actitudes que generan vida.

El que vive preocupado con su imagen frustra su existencia

Aquel que no es capaz de superar el ego y no puede sino vivir preocupándose con su imagen, poniendo toda la centralidad de su pensamiento, de su querer en sí mismo, frustra su existencia, en cambio aquel que es capaz de ser libre y vivir para los demás en acto de generosidad encontrará su plenitud, es la enseñanza del Señor, entrar en la lógica del don, de la entrega gratuita y salvífica.

Es interesante ver que una de las manifestaciones de la sociedad narcisista que vivimos, es la cultura del selfi, nos revela una cultura obsesiva por el protagonismo y la sacralización del YO narciso. Lo que vale en la cultura del Self es la imagen que recreamos y que creemos ser, sin importar de qué manera fue hecha ni las circunstancias en las que vivo, sólo es aparentar una falsa belleza y peor aún una falsa felicidad.

La cruz es una imagen que desenmascara la prepotencia

Por eso tomar la cruz es una imagen que rompe con toda la pretensión Narcisa del YO, elimina el narcicismo, desenmascara la prepotencia y nos devuelve la esperanza de una vida auténtica, desde donde podemos encontrar nuestras propias verdades.

El camino de la fe no es fuente de poder ni reconocimiento social

El camino de la fe no conduce al bienestar ni es fuente de poder ni de reconocimiento social. Esto queda muy claro en el testimonio del profeta Jeremías y en las enseñanzas de Jesús:
Jeremías nos cuenta que tuvo que pagar un alto precio por proclamar el mensaje de Dios a su pueblo: “Por anunciar la palabra del Señor, me he convertido en objeto de oprobio y de burla todo el día”. La misión del profeta no es halagar los oídos de su público, sino poner en evidencia las incoherencias entre la fe que se profesa con los labios y la forma como se vive.
Jesús explica a sus discípulos la lógica diferente del Reino: “El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará”.

La fe es un compromiso radica de vida

Al comienzo de esta meditación dominical, identificamos una pregunta después de escuchar las lecturas: ¿qué significa para nosotros seguir a Jesús? El testimonio del profeta Jeremías y la reprensión de Jesús a Pedro nos ofrecen una respuesta muy clara sobre la fe, no como conjunto de doctrinas y normas morales, sino como un compromiso radical de vida.

En septiembre volvamos a ser auténticos

Así estamos, invitados ahora a vivir Septiembre, como el mes de restaurar la vida, pero fundamentalmente volver a ser auténticos. Con nuestros valores, con todo lo que significa seguir al Señor llenos de alegría, espontaneidad, sencillez, y especialmente con el compromiso por defender la dignidad, la paz y la justicia para todos. Es ley de los cruceños la hospitalidad. Dios bendiga a todos nuestros pueblos, Dios bendiga nuestra misión, porque así dice el salmo, mi alma tienes sed de Ti, Dios mío… sedientos de Dios estamos.

Amén.

Erwin Bazán Gutiérrez



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