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sábado 16 diciembre 2017
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Ni los medios ni las redes sociales visibilizan el bien

En su homilía de este domingo Monseñor Sergio habló también del rol de los medios de comunicación y las redes sociales lamentando “que presentan al mal, la violencia y las desgracias con sensacionalismo y morbosidad mientras que pasa inobservado el bien que brota cada día en el mundo”.

En una homilía que estuvo referida a las parábolas de la semilla y el Reino de Dios, El Prelado cruceño habló de la paciencia de Dios de Dios frente al mal en el mundo y de la confianza que tiene en la humanidad dispuesto a esperar para que maduremos y demos frutos de bien, conforme a la buena semilla que Jesús que ha sembrado en la humanidad”. En ese sentido, explicó que “nuestra mirada y nuestro pensamiento, marcados por la lógica humana de conseguir “todo y ahora”, nos hacen caer a veces en la tentación de juzgar y condenar a los demás, añorando una intervención de Dios que haga justicia con una posición firme y sin medios términos: los buenos de un lado y los malos del otro” señaló.

“Es un pensamiento muy peligroso, que nos lleva a ser “opresores” en vez que “liberadores” y faltos de misericordia con los que se equivocan” puntualizó el Arzobispo de Santa Cruz.

“Esta actitud denota que no tenemos la virtud de la paciencia, por eso la indefinición y los tiempos largos nos provocan inquietud y miedo, porque nos parece que el bien no logre abrirse camino, mientras que el mal parece desbordarse de manera prepotente…

…“A esta visión contribuyen hoy de manera especial los medios de comunicación y las redes sociales que presentan al mal, la violencia y las desgracias con sensacionalismo y morbosidad mientras que pasa inobservado el bien que brota cada día en el mundo” dijo la principal autoridad religiosa de Santa Cruz.

Con esta parábola Jesús nos deja una enseñanza novedosa que nos colma de asombro y esperanza, porque nos revela que Dios pone su confianza en nosotros pobres creaturas, dispuesto a esperar para que maduremos y demos frutos de bien, conforme a la buena semilla que Jesús que ha sembrado en la humanidad.

“La paciencia de Dios no es pasividad en la espera del día del juicio, sino un acto de confianza  en nosotros y una espera activa que ofrece al pecador la oportunidad de reconocer su error, convertirse y entrar en la dinámica de la salvación, del Reino de la vida y el amor” aseguró Monseñor Sergio.

Erwin Bazán Gutiérrez



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