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jueves 23 noviembre 2017
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El camino misionero de la Iglesia en Santa Cruz, ecos de la Asamblea Pastoral

Desde las primeras Asambleas de Agentes de Pastoral se buscó dar un rostro propio a la Iglesia de Santa Cruz, con sus líneas y sus opciones pastorales, priorizando la Pastoral de Conjunto cuyo propósito ha sido siempre el de vivir y expresar con hechos concretos una Iglesia que es Comunión y Participación. La misión no ha estado ausente en los planes pastorales.

El Padre Simón Gutiérrez, actual Vicario de la vicaría San Pablo y párroco de la parroquia anunciación del Señor, presentó durante la Asamblea Arquidiocesana de Agentse de Pastoral, una ponencia en que la revisó los planes pastorales de la Arquidiócesis en los últimos 15 años remontándose al año 1997 cuando la Iglesia cruceña vivió su segundo sínodo arquidiocesano que se prolongó hasta el 2001; el plan pastoral del 2002 al 2007, plan pastoral del 2009 al 2013 y el actual plan pastoral 2014 al 2019.

Sin embargo, con un necesario espíritu crítico cuestionó que, en su criterio, “no tenemos una orientación pastoral y un avance constante y cambiamos el enfoque de nuestros planes pastorales sin saber por qué. En 15 años deberíamos tener una línea común” aseguró.

LA MISIÓN, EN LOS PLANES PASTORALES:

El plan pastoral (2002 – 2007) hablaba de “evangelización y misiones” en cuya meta se decía lo siguiente: “Que la Iglesia de Santa Cruz pase, cada vez más, de ser una “Iglesia de Misión” a una “Iglesia en Misión”, promoviendo en todo el Pueblo de Dios el espíritu, la actividad y la cooperación misionera.

El Plan Pastoral del 2009 al 2013 hablaba de la “Iglesia al servicio de la misión” y consagraba este deseo en un objetivo especifico: “Renovar con firmeza la identidad misionera de nuestras parroquias y comunidades eclesiales, para salir al encuentro de los pobres, alejados, indiferentes y los que ignoran a Cristo en su vida y comunicarles la Buena Noticia de Jesús”.

El actual Plan Pastoral 2014 al 2019 habla de la “misión permanente” y promueve esta exigencia desde un objetivo estratégico: “Obedecer el mandato y salir a vivir la Misión encomendada”.

Después de recordar los principales fundamentos bíblicos y teológicos de la misión enfatizó que “Jesús envía a una misión participativa, corresponsable y que va progresando en cantidad y en calidad” y subrayó que la primera forma de evangelización es el testimonio: “La primera forma de testimonio es la vida misma del misionero, la de la familia y de la comunidad eclesial, que hace visible un nuevo modo de comportarse” (RM, 42).

Al recordar las enseñanzas del Papa Francisco relevó que todos somos protagonistas de la misión “En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero (cf. Mt 28,19). Cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es una gente evangelizador, y sería inadecuado pensar en un esquema de evangelización llevado adelante por actores calificados donde el resto del pueblo fiel sea sólo receptivo de sus acciones” (EG, 119-120).

LA MISIÓN DESDE EL SINODO

Finalmente, nos invitó a retomar las conclusiones del II Sinodo Arquidiocesano en relación a la misión, muchas de ellas son normas sinodales que están en vigencia y cuya puesta en práctica dinamizaría sin duda la vida misionera de nuestra Iglesia local:

  • “Para fortalecer el dinamismo misionero de las parroquias se ha de centrar la formación en Cristo, haciendo la experiencia de relacionar el evangelio con la vida… La fe madura hace llegar a experimentar la necesidad de compartir esta fe y transmitirla a los demás” (II Sínodo, 408).
  • “De la experiencia de la vida parroquial, brota el compromiso de multiplicar en cada barrio y comunidades rurales espacios de encuentro comunitario, reflexión de fe y compromiso en la construcción del Reino (…). Es necesario tener un equipo de misioneros en cada Parroquia dispuesto a intercambiar trabajo y misión con las otras parroquias” (II Sínodo, 409).
  • “En las Parroquias… se formarán grupos y líderes misioneros, procurando los medios y los mecanismos adecuados a este fin” (Norma Sinodal, 28).
  • “Se deben dar pasos concretos en la realización de experiencias misioneras, respondiendo a la exhortación de los Obispos latinoamericanos en la III Conferencia: Es verdad que nosotros mismos necesitamos misioneros. Pero, debemos dar desde nuestra pobreza (DP 368). Es necesario fomentar el intercambio de equipos entre parroquias y países” (II Sínodo, 412).

Nuestra Iglesia de Santa Cruz tiene un camino importante que ha buscado evangelizar las realidades temporales de nuestra sociedad cruceña dando razón de nuestra esperanza. Es necesario seguir dando pasos importantes en nuestras planes pastorales y en la vida concreta de nuestras comunidades, para ser auténticamente una Iglesia misionera. En particular hay que tener en cuenta que la exigencia de no ser solo una Iglesia de misión sino una Iglesia que sale en misión es un grito que ya no puede ser ignorado. Escuchemos el  clamor de nuestro Pastor Monseñor Sergio Gualberti que nos pide tener más audacia para renovar y convertir auténticamente nuestras estructuras pastorales hacia una Iglesia Misionera y servidora del reino de Dios.

¿Entró el plan pastoral en nuestra vida de Iglesia, de parroquia, en nuestra vida de grupos? preguntaba el Padre Simón, una pregunta que debemos responder en conciencia.

Erwin Bazán Gutiérrez



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